Cómo ser más como Jesús

Cómo ser más como Jesús

¿Qué cristiano no quiere parecerse más a Jesús? Es el mismo deseo que tiene Dios para con nosotros. La Biblia dice en Romanos 8:29 que fuimos predestinados: Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Sólo quererlo no es suficiente para que suceda, debemos hacer que esta transformación se lleve a cabo cooperando con la ayuda del Espíritu Santo. Es decir, ser como Jesús depende tanto del poder divino como de cumplir nuestras responsabilidades. Estudiemos tres puntos importantes que nos ayudan y contribuyen a que nos parezcamos más a Jesús. Nuestra meta.

1. Entregarnos a Dios

Ser más como Jesús depende de nuestra entrega a Dios. Esa entrega debe ser total. El apóstol Pablo en Romanos 12:1-2, nos amonesta a entregarnos a Dios como «sacrificio vivo», renovando nuestra mente en una nueva forma de pensar, diferente a la del mundo que está en poder del maligno.

Cuando Leví, escuchó «Sígueme» de nuestro Señor Jesús, inmediatamente dejó todo lo que estaba haciendo (Marcos 2:14). Así nosotros debemos renunciar voluntariamente a todo lo que tenemos para seguirle. Juan el Bautista dijo «Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe.» (Juan 3:30). Así tenemos que dejar que su gloria se vea y brille en nosotros y a través de nosotros.

Jesús nos invita a imitar su amor sacrificial y obediencia

Pues dijo: Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Incluso aunque suframos injustamente (1 Pedro 2:19-23) Porque esto merece aprobación, si alguno a causa de la conciencia delante de Dios, sufre molestias padeciendo injustamente. Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios. Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;  quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente; e imitar también su obediencia:

Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. (Juan 15:10)

2. Nuestra liberación del pecado

Ser más como Jesús depende también de nuestra liberación del pecado. Él vivió una vida sin pecado, por tanto nosotros debemos considerarnos muertos al pecado (Romanos 6:11) buscando vivir en santidad y así seremos más como él.

Cuando creemos en Jesús como nuestro Salvador y nos hemos arrepentido, somos limpios del pecado (1 Juan 1:9) y también somos liberados. Pero debemos seguir buscando la santificación y no volver a esclavizarnos (Gálatas 5:1)

3. Nuestro crecimiento espiritual

Ser más como Jesús depende de nuestro crecimiento como cristianos. Una vez que somos salvos, no tenemos sabiduría (debemos pedirla), ni conocimiento de la Palabra, ni experiencia con la gracia de Dios. Sin embargo a través del tiempo y de las pruebas vamos creciendo. Nuestra responsabilidad es aumentar nuestra firmeza, siendo más fuertes, amorosos, maduros en la fe, siendo más como Jesús en consecuencia. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:18) Y el Señor os haga crecer y abundar en amor unos para con otros y para con todos, como también lo hacemos nosotros para con vosotros (1 Tesalonicenses 3:12).

Busquemos al Señor y Él obrará y nos transformará: Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. (2 Corintios 3:18), aquí observamos que es un proceso desde dentro, obra del Espíritu Santo, y Su voluntad es que esta obra se perfeccione hasta el día que nos encontremos con Cristo (Filipenses 1:6) estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Sabemos que ese día la obra será terminada y perfecta, Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.

Y sabemos que ésta es la promesa: ¡Que algún día seremos totalmente como Jesús! Lo que nos debe motivar a a ser más como él a día de hoy.

Y todo aquel que tiene esta esperanza en él,
se purifica a sí mismo,
así como él es puro.

1 Juan 3:3

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