5 verdades sobre el perdón

El poder de perdonar

La falta de perdón produce todos los días heridas emocionales, peleas, disgustos… El perdón existe porque todos cometemos errores, y sin él, la convivencia sería todavía más difícil.

Pero es cierto que perdonar no es fácil, y menos si no somos instruídos o seguidores de la Palabra de Dios. Veamos 5 verdades sobre el perdón para confrontar nuestros pensamientos y hacer lo correcto:

1. Perdonar no es una opción

A veces elegimos perdonar en base a nuestra elección de si lo que ha sucedido es «perdonable» o no. En otras ocasiones, si una persona comete siempre el mismo error pensamos que ya no debemos perdonarle. Y creamos algo parecido a una «escala del perdón». Pero la Biblia nos insta a que el perdón es un mandato de Dios. Jesús dijo: Mirad por vosotros mismos. Si tu hermano pecare contra ti, repréndele; y si se arrepintiere, perdónale. Y si siete veces al día pecare contra ti, y siete veces al día volviere a ti, diciendo: Me arrepiento; perdónale. (Lucas 17:3-4)

2. Perdonar no es un sentimiento

La Biblia nos muestra que el perdón debe venir de la razón. No es un sentimiento. Normalmente ante estas situaciones sentimos daño, enfado, rechazo y un deseo de venganza en nuestro corazón. Entonces el perdón nunca va a provenir de las emociones.

Puede pasar que sintamos la emoción de perdonar y no es malo, pero siempre debe prevalecer la razón a la hora de otorgar el perdón como algo bueno. Cuando Pedro le preguntó a Jesús: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? la respuesta fue impactante: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (Mateo 18:21-22).

Este mandamiento, sólo es posible llevarlo a cabo si enfocamos nuestra voluntad racional hacia el acto de perdón y así agradar a Dios. Esa debe ser nuestra meta. Si nos dejamos llevar por las emociones, no seremos capaces de perdonar ni aún una vez de las setenta veces siete.

3. Fingir el perdón no es perdonar

Puede resultar fácil fingir el perdón y lo hacemos, a veces, por la necesidad de la situación. Pero después de un tiempo, nos daremos cuenta e incluso Dios podrá mostrarnos que no fue un acto que saliese del corazón. Para saber si has perdonado de corazón a una persona, no debes guardar ningún rencor ni crítica contra ella.

4. Perdonar no es olvidar

Dejar de recordar una situación no es síntoma de que hayamos perdonado de verdad. O porque no podamos olvidar algo, tampoco debemos pensar que es porque no lo hemos perdonado. Lo normal es que cuando alguien nos ha ofendido o ha cometido alguna falta contra nosotros, guardemos en el cerebro esa información de forma intensa que nos impedirá olvidar.

El verdadero significado del perdón no es que olvidemos la ofensa sino que ya no nos importa más. El que ha perdonado puede recordar lo sucedido, pero también recuerda que eligió perdonar, trayendo paz a su corazón. Mira lo que le dijo Dios a Israel: perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado. (Jeremías 31:34). Entonces, Dios dice que olvidará nuestros pecados pero… ¿es posible que Dios olvide algo? ¡No! ¡El lo sabe todo! Con este texto, Dios muestra que ya no nos culpará por los pecados confesados, pues los ha perdonado. En otras palabras: ya no tiene en cuenta lo que hicieron o hicimos mal.

5. Dios no aprueba la falta de perdón

Debemos recordar que si no perdonamos, nos enfrentamos al juicio de Dios, pues como dijo Jesús: Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas. (Mateo 6:14-15).

¡Suena terrible! Pero debemos considerar que Dios no perdona a los que no quieren perdonar, pues Él envió a su Hijo a sufrir y morir en la cruz por nosotros, demostrando ser este el mayor acto de perdón, ya que todos somos pecadores.

La falta de perdón puede traernos muchas cosas malas. Nos aleja de la Presencia de Dios, nos produce raíces de amargura en nuestro carácter e incluso abre brechas por las que nos puede atacar el enemigo. Como dice Isaías 59:2: pero vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír.

La falta de perdón es la razón de que muchas personas estén heridas emocionalmente, e incluso padezcan enfermedades físicas. El alejamiento de Dios es una herida espiritual que tiende a aumentar con el tiempo.

Conclusión: El perdón es Necesario

Elegir perdonar es la mejor opción siempre. No importa lo que cueste a nuestro orgullo o lo difícil que nos resulte, es el mejor camino. A menudo no perdonamos porque pensamos que somos mejores que los demás, pero debemos recordar que todos tenemos defectos y pecados y Dios siempre nos da una oportunidad.

Cuando perdonamos nos acercamos a Dios y eso nos trae paz y restauración mental, física y espiritual. Entonces, si aún sigues sin perdonar a alguien… ¡Hazlo ahora! Anímate y dale tu perdón, si es necesario en persona. Dios se complacerá contigo y te acercará más a Él.

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