Nuestro mundo está lleno de presiones y problemas que pueden llevarnos a un estado de depresión. Nadie es inmune a sentirse abatido en gran manera. En la Biblia encontramos muchos hombres de Dios que pasaron por grandes aflicciones y dificultades que los llevaron a sentirse totalmente deprimidos.
La depresión es un trastorno emocional que nos lleva a un estado de tristeza o abatimiento profundo y constante, que nos hace perder interés en las diferentes actividades de la vida. Cuando estamos deprimidos nos estamos enfrentando ante un problema del alma y a veces también del cuerpo (fisiológico del cerebro).
¿Cómo enfrentar la depresión bíblicamente?
Sólo Dios puede ayudarnos a enfrentar este problema, ya que es el creador de nuestra alma. Busquemos en la Biblia, como Palabra de Dios, y hallemos la respuesta.
Sintomas de la depresión
Los principales síntomas a los cuales nos enfrentamos cuando tenemos un estado de depresión en nuestra alma son:
- Tristeza
- Llanto. Lloramos lágrimas con facilidad.
- Autocompasión (nadie me entiende, nadie sabe cómo me siento). Lo que es pecado.
- Falta de interés y eficiencia.
- Perturbación del sueño, insmonio.
- Lentitud en el habla y movimiento, decaimiento mental y expresivo.
- No querer comer, falta de apetito.
- Desarreglo personal.
- Se centra todo el tiempo en lo negativo, no se ven posibles soluciones.
- Tendencia suicida, en el cristiano suelde darse que se le pide al Señor que nos quite la vida.
Ejemplos de personas con depresión en la Biblia
Podemos encontrar muchas experiencias de sentimientos de depresión en los Salmos, lo cual puede ser curativo para nosotros.
SALMO 32:3
Mientras no me arrepentí se enevejecieron mis huesos en mi gemir todo el día.
SALMO 38:3-8
Nada hay sano en mi carne, a causa de tu ira;
Ni hay paz en mis huesos, a causa de mi pecado.
Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza;
Como carga pesada se han agravado sobre mí.
Hieden y supuran mis llagas,
A causa de mi locura.
Estoy encorvado, estoy humillado en gran manera,
Ando enlutado todo el día.
Porque mis lomos están llenos de ardor,
Y nada hay sano en mi carne.
Estoy debilitado y molido en gran manera;
Gimo a causa de la conmoción de mi corazón.
Salmo 42:5
¿Por qué te abates, oh alma mía,
Y te turbas dentro de mí?
Espera en Dios; porque aún he de alabarle,
Salvación mía y Dios mío.
2 Corintios 8:10
que estamos atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperados;
perseguidos, mas no desamparados; derribados, pero no destruidos;
llevando en el cuerpo siempre por todas partes la muerte de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestros cuerpos.
Tenemos que tener en cuenta que como cristianos Dios nunca nos va a dejar. La persona deprimida piensa que hasta Dios le ha desamparado.
Josué 1:5
Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida;
como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.
Pero… ¿Por qué nos deprimimos?
Las causas de la depresión pueden ser:
Debido a un problema hormonal, orgánico de nuestro cuerpo. Debemos cuidar nuestra alma y nuestro cuerpo para estar sanos. El cuerpo influye en nuestro estado de ánimo.
También puede ser debido a problemas de temperamento. Si eres una persona introvertida. Dedicar demasiado tiempo a nuestra propia introspección es algo negativo, pues pasamos el tiempo autoexaminándonos demasiado.
Proverbios 17:22
El corazón alegre constituye buen remedio;
Mas el espíritu triste seca los huesos.
La depresión también puede ser causada cuando nos sentirnos culpables por causas o problemas no resueltos o mal resueltos.
Principales causas para deprimirnos
Puede pasar que si tendamos a compararnos con los patrones del mundo, y eso nos lleva a la depresión. Pues si miramos lo que valora el mundo: el éxito, la belleza física, el dinero, el ser feliz… Vamos a tener mal estos valores y al hacerlos nuestros nos causará depresión como cristianos. Recuerda que estamos en el mundo pero no somos de este mundo.
Otras causas que pueden llevarnos a un estado de latente tristeza son la pérdida de un ser querido, una trágica desgracia, los temas financieros, el resentimiento, la envidia, la autocompasión…
Lo más importante y a comprender es que es la respuesta incorrecta de la persona a esas situaciones es la que nos lleva a la depresión.
Somos nosotros mismos los culpables de la depresión, pues hemos tenido una respuesta equivocada a un problema de la vida.
Mira como ejemplo a Caín y cómo enfrentó su situación de sentir envidia por su hermano Abel y cuál fue la respuesta de Dios:
Génesis 4:3-7
Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas.
Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.
Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta;
con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
Debemos saber que la causa verdadera detrás de toda depresión es la INCREDULIDAD, lo que es un pecado.
¿Cómo enfrentar bíblicamente la depresión?
- Enfrenta tu problema bíblicamente.
Lee la Palabra. No rehúyas tu responsabilidad por estar deprimido. Son las consecuencias de tu pecado. No estás enfermo. No te victimices más. - Asume la responsabilidad del problema.
Estar así es causado por tu respuesta ante el problema que te ha llevado a estar deprimido. - Asume tu responsabilidad en la vida.
No descuides tus deberes, toma responsabilidades, no evites. - No minimices el problema y la culpa.
La solución siempre va a estar en Dios, quien es más grande que nuestros problemas. Ora, ayuna, confiesa tus pecados y cambia el rumbo. - Busca ayuda apropiada.
A veces un consejero cristiano y bíblico (que sea pastor) con ayuda del Espíritu Santo nos servirá de gran ayuda para nuestra situación.
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