Integridad ¿qué es y cómo practicarla?

Integridad de carácter

La integridad es ser coherente con lo que decimos, pensamos, hablamos y hacemos. Tiene también connotaciones de rectitud, equidad, honestidad y responsabilidad. Ser íntegro es una cualidad del carácter en todo momento y situación, aún esta sea difícil. Esta cualidad dará confianza a los demás sobre nuestra persona.

La integridad nos mantiene seguros y sinceros también en los secreto, delante de la Presencia de Dios. Pues Él conoce todo lo que hacemos y pensamos. Es un valor que da ejemplo.

La integridad es una cualidad que a Dios le agrada que tengamos:

Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada; por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto, y ahora he visto con alegría que tu pueblo, reunido aquí ahora, ha dado para ti espontáneamente.

1 Crónicas 29:17

La Biblia habla mucho sobre la integridad del carácter en los Proverbios y en los Salmos:

El que camina en integridad anda confiado;

Mas el que pervierte sus caminos será quebrantado.

Proverbios 10:9

La integridad de los rectos los encaminará;

Pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos.

Proverbios 11:3

Imitadores de Cristo

Jesús es nuestro ejemplo de integridad perfecta. Fue tentado en todo pero no pecó (Hebreos 4:15). Se mantuvo íntegro en todo momento. La motivación para mantenernos íntegros debe ser la verdad de la existencia de Dios, pues daremos cuentas de cada obra que hagamos sea buena o sea mala (Eclesiastés 12:14).

Para conseguir ser tan íntegros como Jesús tenemos que dejarnos ser guiados por el Espíritu Santo, quien nos guía y lleva a toda verdad y nos enseña y hace permanecer firmes en la fe de Dios. Así podremos declarar como David que :

En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado,

Y me has hecho estar delante de ti para siempre.

Salmos 41:12

La integridad también es no dejarnos sobornar. Evitar el engaño y la manipulación. Cumplir nuestra palabra. Amar de hecho y en verdad a los demás y no sólo de palabra (1 Juan 3:18) y que nuestro Sí sea Sí y nuestro No sea No siempre (Mateo 5:37).

Júzgame, oh Jehová, porque yo en mi integridad he andado;

He confiado asimismo en Jehová sin titubear.

Salmos 26:1
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