El espíritu (o lo que hay) detrás de la Ley de Dios

El amor detrás de la Ley de Dios

Detrás de la Ley de Dios encontramos la esencia y el motivo para que Dios nos haya puesto leyes. Una forma de regir nuestra humanidad que si todos cumpliésemos, ciertamente nos iría mejor.

Estas leyes son los 10 mandamientos más el que añadió Jesús que fue Amar a Dios y al prójimo como a ti mismo.

Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Mateo 22:37-39

¿Cuál es este motivo detrás? El AMOR

Dios nos ha dado leyes y preceptos (613 a los judíos) que nos purifican, mantienen y dan respeto por uno mismo y por los demás. Nos alejan y enseñan cómo comportarnos en un mundo en el que existe el mal y podemos «utilizarlo». Por ejemplo, las personas podemos mentir a nuestro favor pero eso generará en el otro desconfianza hacia nosotros y malestar.

Los 10 mandamientos

Los 4 primeros mandamientos nos ayudan en nuestra relación personal con Dios:

Así por ejemplo, amarlo sobre todas las cosas es esencial para que nos vaya bien. Este amor conlleva también consideración, veneración y respeto. Darle a Dios su lugar y no desdeñarlo, pues esto nos conllevará fracasar. No tener Dioses ajenos ni usar su nombre en vano es esencial también, para una correcta relación con Dios. Guardar un día a la semana para Dios es también honrarlo y amarlo.

Estos mandamientos no son gravosos. Su esencia es el amor: cuidarnos y protegernos de daños y de sufrimiento innecesario.

Los 6 siguientes mandamientos son para las relaciones para con los demás seres humanos:

Honrar a los padres, respetarlos, darles el lugar que tienen nos ayuda a tenerlos consideración.

No matar (asesinar) en el sentido de asesinar con premeditación a alguien.

No cometer adulterio pues esto afecta a uno mismo y a los demás (familias rotas, niños desprotegidos…).

No robar o hurtar también es un mandamiento basado en el amor y en la propiedad privada.

No debemos mentir ni dar falso testimonio, además Dios conoce los motivos y tiene la percepción completa de todos los asuntos de los hombres.

No codiciar los bienes ajenos nos ayuda a sentirnos bien con lo que tenemos, hemos conseguido y con las bendiciones que Dios nos da en su provisión.

Pues éste es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.

1 Juan 5:3

Cumplir con estos mandamientos de Dios nos ayudará a llevar un camino en el que tendremos buenas relaciones, paz y gozo verdadero. Dios es amor.

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